El mensaje, textualmente era:
Soy Dense Maerker y como todos los jueves estamos en Punto de Partida. Este jueves sin embargo estoy con ustedes tan sólo para informarles, con profundo dolor, que condiciones extraordinarias han impedido que el equipo de Punto de Partida integre y emita el programa de esta noche. Esta es una decisión de la empresa Televisa y de todos quienes aquí trabajamos.
No es mucho lo que en este momento le puedo adelantar sobre las circunstancias que nos llevan a cancelar el programa de hoy. Lo que le puedo decir es que el lunes pasado periodistas y reporteros de éste y otros medios de comunicación fueron secuestrados. Emitir un programa en estas circunstancias resulta imposible y un riesgo no sólo para quienes permanecen retenidos sino también para todos aquellos que nos dedicamos al ejercicio periodístico.
Desde hace ya casi 5 años una vez a la semana he tenido el privilegio de conducir este programa, cada emisión ha sido un gran reto y el logro de un grupo de extraordinarios periodistas. Poco a poco a a lo largo de los últimos años empezaron las experiencias desagradables, falsos retenes, asaltos y amenazas, el sonido de las armas cuando cortan cartucho, la advertencia de nuestros compañeros de distintas partes de la República que nos decían: tengan cuidado, aquí ya no se puede, no vengan.
Un periodista no es más importante que cualquier otro ciudadano, un zapatero, un empresario, un comerciante, sin embargo, cumple con una función: la de informar, que es vital para el buen funcionamiento de una democracia y para la construcción de una sociedad participativa y crítica.
Muchos periodistas han sido secuestrados y asesinados en los últimos años. En Televisa, en Punto de Partida, no estamos dispuestos a salir esta noche a fingir que no está pasando nada. Sí está pasando. Todos los periodistas de este medio y de todos los otros corren enormes peligros para cumplir con su tarea y la sociedad de sumirse en el silencio y la desinformación, por eso el secuestro de nuestros compañeros y colegas representa de manera más amplia el secuestro de todo el periodismo. El riesgo es que en el futuro muchos medios y programas se encueren en esta misma y delicada situación.
Corresponde a los órganos del Estado mexicano garantizar la seguridad de los individuos y el ejercicio de las libertades y las profesiones. Desde donde estamos sólo nos queda exigir, demandar que esas garantías vuelvan a ser efectivas para todos.
A nombre mío, y de todos quienes trabajamos en Televisa, nuestra solidaridad con quienes hoy están secuestrados, en espera de verlos pronto, sepan que nuestro corazón está con ustedes.
Es indudable que México está siendo afectado por una ola de violencia sin precedentes, proveniente de un crimen organizado que ha sido combatido duramente en algunas partes y que acude a medidas intimidatorias. Dicho combate puede ser tildado de selectivo, ya que se presume que algunos cárteles han sido mayormente atacados que otros; innecesario; insensato o excesivo; sin embargo, es claro que la violencia se ha desatado como nunca antes.
No pretendo defender o atacar las políticas federales, pero creo que vale la pena analizar un poco qué podría estar pasando detrás de este acto de Televisa.
Durante los últimos meses hemos visto como un flamante representante del grupo de Atlacomulco ha tenido presencia nacional a través del apoyo a diversas campañas gubernamentales o repetidas apariciones (o comerciales) en diversos medios, principalmente en Televisa. Es un secreto a voces que desde hace tiempo la maquinaria propagandística de uno de los poderes fácticos nacionales se ha puesto en marcha para fabricar un presidenciable de alto perfil. Enrique Peña Nieto ha sido señalado desde altas cumbres de poder como el indicado para que el PRI regrese al gobierno.
Evidentemente gran parte de las manifestaciones priístas han atacado a las diversas acciones del PAN, en particular, la caja de Pandora que abrió al confrontar al crimen organizado. El secuestro de cuatro periodistas el pasado lunes, sin duda alguna, es un hecho reprobable, pero parece que a veces la política no distingue de éticas y sólo ve oportunidades. La oportunidad de señalar fuertemente las consecuencias que el PAN ha traído a la nación y de reforzar la opinión pública de que este gobierno ha traído grandes calamidades que en las épocas priístas no se hubieran visto.
Insisto, no trato de defender o atacar al gobierno federal, sólo hago notar un evento que fácilmente puede ser considerado como la gran solidaridad que tiene Televisa con la situación o que no se callan ante la amenaza del narco. No me sorprendería escuchar después campañas del PRI que le recuerden a las personas que con ellos no estaría sucediendo eso.
Ante esto sólo me resta dejar una pregunta al aire: ¿Estamos observando la concientización de un poder fáctico y su deseo de actuar para resolver la situación o estamos ante una jugada más del ajedrez político con Televisa continuando con el encumbramiento de Enrique Peña Nieto?
Ante esto sólo me resta dejar una pregunta al aire: ¿Estamos observando la concientización de un poder fáctico y su deseo de actuar para resolver la situación o estamos ante una jugada más del ajedrez político con Televisa continuando con el encumbramiento de Enrique Peña Nieto?
Probablemente mi criterio se encuentre sesgado, incompleto, o desorientado; pero creo que deberíamos ver un poco más allá de las acciones que tenemos en frente y recordar el constante juego político en el que nos encontramos.
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