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jueves, 10 de diciembre de 2009

Una encrucijada ciudadana: El abstencionismo y el voto nulo

Hoy les dejo un ensayo que entregue hace un mes en mi clase de ciencia política con Benito Nacif (si, el consejero del IFE) que versa sobre el abstencionismo y el voto nulo. Al profesor no le agrado mucho uno que otro punto, pero se los dejo para recibir sus comentarios. Gracias.


Una encrucijada ciudadana: El abstencionismo y el voto nulo
El sistema electoral en México ha sufrido una gran cantidad de modificaciones a lo largo de los años: la instauración del sufragio universal, el reconocimiento de nuevos partidos políticos, la creación de un organismo descentralizado encargado de las elecciones, entre otras. Sin embargo, al margen de los resultados electorales y como una amenaza de la legitimidad de los ganadores, puede notarse un fenómeno particularmente destacable: el abstencionismo.
¿Qué puede estar mal en un país en el que más de 55% de los ciudadanos no se presenta a votar? [1] ¿Qué puede incidir en la voluntad de un ciudadano para negarse a hacer efectivos sus derechos y obligaciones políticas? Las teorías son diversas, pero una posibilidad figura entre todas las teorías: el descontento social. El objetivo del presente ensayo es mostrar algunos factores que pueden modificar los niveles de participación durante los comicios, así como la entrada en escena de un tipo de abstencionismo que difiere de los paradigmas anteriores y puede ser considerado como un indicador del descontento social: el voto nulo.
Para el desarrollo de este trabajo, en primer lugar, se definirán los fundamentos legales que establecen la relación entre la ciudadanía y el voto. Después, se mostrarán algunos de los factores que pueden ser considerados como estratégicos para la determinación de los niveles de abstencionismo. Finalmente, se desarrollará la teoría del descontento social y su incipiente manifestación a través del voto nulo, para poder llegar a la conclusión de que los indicadores en aumento de abstencionismo y votos nulos pueden representar una amenaza a la legitimidad y estabilidad política.
La esencia de la democracia contemporánea se basa en la participación ciudadana, misma que puede ser determinada con cierta precisión a través del voto.[2] Por ello, es preciso determinar cómo ha sido la relación existente entre el ciudadano y el voto mediante dos perspectivas: la evolución histórica del sistema político mexicano y la normatividad vigente que rige esta relación.
A partir de la instauración del sistema posrevolucionario la ciudadanía tenía cierto grado de participación en la vida política nacional, limitado en alguna medida por la hegemonía absoluta que gozaba el partido en el poder. Sin embargo, la historia de la democracia mexicana ha tenido tres momentos destacables que modificaron las reglas del juego político. En primer lugar, la promulgación de la Ley Electoral de 1946 abrió el camino para la diversidad política dentro de la esfera pública nacional, ya que por primera vez se registraron partidos políticos de oposición, tales como el Partido Acción Nacional, el Partido Democrático Mexicano, el Partido Nacional Constitucionalista, etcétera. En segundo lugar, la Reforma Electoral de 1977 trajo consigo dos cambios fundamentales: el registro de partidos políticos condicionados a los resultados electorales y el reconocimiento de la participación política de la ciudadanía organizada. Finalmente, en agosto de 1990 se creó una institución que marcó un referente obligado para la política y la democracia nacional, el Instituto Federal Electoral.[3]
La relación jurídica existente entre el voto y el ciudadano es una cuestión ambigua, pero a la vez interesante. La Carta Magna establece, en sus artículos 35 y 36 que el voto es, al mismo tiempo, un derecho y una obligación de los ciudadanos mexicanos. Esta doble acepción hace patente una concepción bipolar de la participación ciudadana. Por un lado, se establece que el derecho para elegir a los gobernantes es exclusivo de los ciudadanos que no se encuentren impedidos para ello, es decir, aquellos que cumplan con los requisitos necesarios para la obtención de la ciudadanía y que gocen de sus derechos políticos de manera normal. Por el otro, la Constitución expresa que los ciudadanos tienen la obligación de votar, pero no existe ninguna disposición adicional que permita hacer cumplir esta disposición, lo que hace que la votación sea una obligación in jure y no de facto.[4] De esta manera, puede notarse que los recursos para determinar los niveles de abstencionismo se encuentran limitados, al no tener un marco que defina, mida y obligue a la participación total de los ciudadanos durante los comicios.
Es debido a esto que debemos analizar la realidad nacional para poder determinar qué factores pueden incidir directamente en la decisión de un elector para no votar el día de los comicios y así negar su derecho mientras evade su obligación. Para poder comprender este fenómeno en el presente, puede acudirse a un referente histórico de la Francia revolucionaria, en la que la baja participación ciudadana en las elecciones se debía a la enorme complejidad administrativa que elevaba exponencialmente el costo a los electores.[5] José Antonio Crespo utiliza este referente para ofrecer tres factores que pueden determinar ciertos niveles de abstencionismo: la dificultad para el registro y obtención de la credencial de elector, así como las dificultades técnicas que implica no poder sufragar fuera de la demarcación de residencia; la distribución y logística del sistema de casillas, que puede evitar que un ciudadano participe debido a la lejanía de la única urna en la que debe depositar su voto, y la frecuencia de los ciclos electorales, ya que el sistema presidencialista mexicano modifica la percepción del ciudadano, el cual otorga mayor importancia a su voto durante la elección del mandatario nacional que a la de sus representantes en los cuerpos legislativos.[6]
Estos factores logísticos podrían explicar una porción del electorado que no emite su voto el día de la elección, pero es imposible pensar que estos inconvenientes logísticos expliquen tasas de abstencionismo superiores a 50% tan sólo en los comicios de 2003 y 2009.[7] Alguna otra característica escapa al análisis, o a la mesura, de algunos investigadores del tema: el descontento social. Para poder comprender de mejor manera esta teoría puede recurrirse al análisis del voto nulo.
Generalmente se estima que el número de votos nulos es insignificante con respecto del número de votos válidos y al número de votos no emitidos (abstencionismo).[8] Pero cuando el análisis llega a las elecciones correspondientes a 2009, una discontinuidad es apreciable: un porcentaje de votos nulos superior a 5% en los comicios federales[9] y, de manera aún más notable, 10% de votos nulos en las elecciones en el Distrito Federal.[10] Sin duda alguna un fenómeno está ocurriendo, por lo que debe hacerse una pausa para conocer un poco más acerca del voto nulo.
El artículo 274 del Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales establece lo que se considerará como un voto nulo:
a) Aquel expresado por un elector en una boleta que depositó en la urna, sin haber marcado ningún cuadro que contenga el emblema de un partido político; y
b) Cuando el elector marque dos o más cuadros sin existir coalición entre los partidos cuyos emblemas hayan sido marcados;
De tal manera, existe la posibilidad de que cierto número de los votos anulados correspondan a los sectores más bajos de la sociedad, en los que el analfabetismo puede ocasionar que los electores cometan errores al el momento de marcar la boleta electoral. Sin embargo, las cifras de alfabetismo en el Distrito Federal, cerca del 97% de la población,[11] no corresponden con esta teoría al momento de cotejarla con la anulación de los votos. Entonces la proliferación de los votos nulos no es ocasionado por la ignorancia, y, de igual manera, los factores que Crespo menciona tienen menor relevancia en el ámbito capitalino.
El voto nulo, cuando no es originado por la ignorancia y la desinformación, es, por antonomasia, un voto de castigo; ya que manifiesta un rechazo radical y total al sistema de partidos tal como se presenta en el momento de las elecciones, sin cuestionar la validez del sistema electoral.[12] Es entonces que el ciudadano cuenta con una vía de manifestación de su descontento con el sistema partidocrático, la anulación de su voto.  Esto nos puede ofrecer una explicación del por qué no se encuentra reglamentado un código que obligue a la ciudadanía a votar: es probable que un gran porcentaje de los ciudadanos que se abstienen de emitir su voto, y que no son afectados por los factores logísticos que se han mencionado previamente, sean partícipes del mismo descontento que los electores que anulan su voto manifiestan, pero no consideran pertinente hacerlo notar en las urnas. Entonces, sí se obligara a la población a votar, las cifras de nulificación de votos aumentarían aún más, lo que pondría en riesgo la legitimidad de los ganadores de los puestos de elección popular.
Es así que ambas opciones electorales, la abstención y el voto nulo, se presentan como un reflejo del descontento ciudadano, cuando no son producto de las condiciones descritas previamente, y expresan un esbozo de interés en el mejoramiento de los sistemas políticos vigentes. Si la democracia en México desea ser perpetuada, no puede dejarse de lado el incipiente rechazo que la sociedad tiene por su clase política, por lo que las políticas no deben esperar a que las cifras de abstencionismo y nulificación aumenten, lo que colocaría a la nación en una coyuntura sumamente problemática, sino que deben velar por la representación de los intereses de los gobernados y el bienestar de su población.




[1] Instituto Federal Electoral. Estadísticas y Resultados Electorales. http://www.ife.org.mx/portal/site/ifev2/Historico_de_Resultados_Electorales/ (Fecha de consulta: 28 de septiembre de 2009). En adelante: Estadísticas y Resultados del IFE.
[2] James David Barber, El ciudadano político: Relación entre la cultura y la actitud política (México: Editores Asociados, 1973), 4-10.
[3] Bruno Lutz, “La participación electoral inconclusa: Abstencionismo y votación nula en México”, Revista Mexicana de Sociología, Vol. 67 No. 4 (Universidad Nacional Autónoma de México, 2004): 795-796. En adelante: Lutz, Abstencionismo y votación nula.
[4] Ibid., 799.
[5] Patrice Gueniffey, La revolución francesa y las elecciones; democracia y representación a fines del siglo XVIII (México: Fondo de Cultura Económica, 2001), Cap. V.
[6] José Antonio Crespo, México: Abstencionismo y desarrollo social, Documento de Trabajo, División de Estudios Políticos; 166 (México: Centro de Investigación y Docencia Económicas, 2004), 12-13.
[7] Estadísticas y Resultados del IFE.
[8] Lutz, Abstencionismo y votación nula, 813.
[9] Estadísticas y Resultados del IFE.
[10] Instituto Electoral del Distrito Federal. Resultados electorales de 2009. http://www.iedf.org.mx/index.php?cadena=resulta2009/r2009.php (Fecha de consulta: 28 de septiembre de 2009).
[11] Instituto Nacional de Estadística y Geografía. Información estadística del nivel educativo de la población. http://www.inegi.org.mx/est/contenidos/espanol/rutinas/ept.asp?t=medu16&s=est&c=3284 (Fecha de consulta: 2 de octubre de 2009).
[12] Lutz, Abstencionismo y votación nula, 814.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Explotación infantil

Hoy en twitter leía una serie de comentarios con respecto de la explotación de que eran parte ciertos indígenas liberados hace unos cuantos días en Iztapalapa y de su relación con Liverpool. Sin duda alguna esta clase de cuestiones hacen que cualquier persona se sienta indignada, ya que hemos comprado o, al menos, conocemos dicha cadena de tiendas. Sin embargo, mi disertación de hoy no gira en torno a esa situación, sino a una variación que para muchos capitalinos es común, curiosa o hasta rutinaria: la explotación infantil.







Más de una vez nos hemos encontrado en el cruce vehícular o en el vagón del metro a un pequeño(a) que se acerca a pedirnos una moneda, ya sea a cambio de una etiquetita, un chicle, una melodía o una sonrisa forzada. La situación nos parece normal y algunos acceden a darles una moneda o, muy raramente, un poco de alimentos.


Esta clase de escenas no sorprenden a ningún individuo, pero pocos se toman un par de minutos para reflexionar qué es lo que puede estar pasando. Sin duda alguna un niño en situación de calle puede padecer hambre y verse orillado a pedir limosna a algún transeunte. A pesar de ello, ¿esto lo orilla a entrar al metro o ir a un crucero con un instrumento, con una caja de dulces, un atuendo o con un cepillo para bolear zapatos? ¿Esta clase de cuestiones pueden ser propias de la mente de un infante?


A mi parecer, no es así. El fenómeno al que nos estamos enfrentando no es la pobreza de un grupo de niños, sino los límites a los que el "desarrollo" nos ha llevado y sus consecuentes lógicos: explotación, situaciones infrahumanas y miseria. El niño no nace sin empleo u oportunidades, son sus padres quienes las sufrieron. Esta cuestión origina dos posibles situaciones: por un lado, que los padres, en conjunto con los niños, acudan a la limosna como última opción o, por el otro, que los niños sean utilizados por terceros para su lucro personal y los envíen a recolectar dinero.


Tal como existen mafias de prostitución infantil, la realidad es que existen grupos que explotan a niños y jóvenes de maneras muy diversas. Míseros alimentos y lugares de descanso son ofrecidos para pequeños que son obligados a vagabundear por la ciudad desde la mañana hasta la noche para lograr la cantidad mínima que les es exigida.


Ejércitos de niños merodean por la ciudad solicitando nuestra ayuda, pero la ayuda que piden no consta de una moneda que les demos, sino de un cambio en la situación nacional. Otorgarles una moneda no incide directamente en una modificación de su situación, ya que bien puede ser para ellos el dinero, bien puede que no.




Las palabras pueden parecer banales, pero las ideas son la antesala de la acción. La solución a este problema tal vez no la tenga yo, ni tú, pero la acción colectiva, la historia lo ha demostrado, es capaz de enfrentarse hasta a los problemas más inverosímiles de la sociedad, por lo que el espacio queda abierto para llevar a cabo acciones que modifiquen esta realidad nacional.


Como siempre, esta es sólo una pequeña parte del problema que existe y esta no es más que la opinión de un servidor, por lo que la opinión más importante es la tuya y las decisiones fundamentales son de todos. Espero con ánimo algún comentario, idea o aporte para este debate y nos estamos leyendo el domingo.


PD. Ya quedó definido, las entradas al blog serán constantes cada miércoles y domingo, con una que otra aportación entre semana.


Buen día.

sábado, 5 de diciembre de 2009

Resurgimiento

Hola, qué tal.


Después de un largo período de ausencia, a partir de hoy regreso a la creación de entradas en este proyecto que comenzó hace ya un poco de tiempo y que no le dí el debido seguimiento.


Sólo a manera aclaratoria, la turbulencia que agitó mi vida durante el último período fue lo que me impidió seguir por aquí, pero a partir de ahora regresaré a la escritura frecuente, mostrando una breve reflexión sobre tantas cosas que pasan por la vida de este capitalino. Como dato curioso, ahora me dedico a estudiar la licenciatura en Ciencia Política y Relaciones Internacionales en el CIDE, por lo que podré poner alguna que otra nota más sesuda y con conocimiento pleno.


Bueno, a partir de este mes, y antes de que parezca promesa de año nuevo, regresaré a la publicación, por lo que espero algún comentario o nota de que están vivos para saber sobre que les gustaría leer un poco.


Nos estamos leyendo.


PD. Pueden seguirme en mi twitter: @leonugo e inclusive agregarme a leonugo@googlewave.com si ya lo tienen. Un saludo

viernes, 9 de mayo de 2008

Viajando muy rapido!!

¿Hacia donde va el mundo de la tecnologia? Pensaba esto el otro dia que alcance a distinguir esta misma frase en una revista. ¿A donde vamos? pues tengo estas ideas:



  • Primero, hace unos 5 años estaba de "moda" por decirlo asi, tener una PC (personal computer, compu de escritorio, chompu o una de las adicciones mas divertidas de la historia) pero ahora es mas comun ver que nos acercamos mas a las laptops, que ya pueden utilizar como metodo de contraseña el reconocimeinto facial, huellas digitales, y la temperatura corporal.

  • Segundo, y que supongo es el mas importante el internet. La mayor parte de mi vida he estado pegado a la chompu, desde videojuegos, musica y el boom del internet que fue mas o menos recuerdo, fue en 1999, que fue cuando empezo a encantar a las masas. Quien recuerda el simple internet, donde nos maravillaba los servicios de correo electronico, paginas de nuestras temas favoritos, facilidad para hacer tareas y pornografia (que aunque suene moralmente ofensiva la palabra, es unos de los mayores atracciones del internet). Imaginense el impacto que provoco al mundo la introduccion del messenger (que se que existia antes, pero pues el actual es muchisimo mejor), paginas como youtube (que nos ayuda ademas del obvio hecho de ver videos, de burlanos de pena ajena, y gratis!!!), wikipedia, que puedes hacer que un trabajo de investigacion de 4 horas de trabajo, se haga en una simple "copiar y pegar" de 5 minutos, y demas paginas de investigacion, o de mensajes de texto gratis, o de llamadas gratis, en fin las opciones a escoger son infinitas.

  • Y por ultimo los celulares. Maravillo al mundo tecnologico la idea de poder hablar a donde fuera en el lugar que estuvieses, que ya habia sido utilizado por el ejercito estadounidense (que tenia el pequeño inconveniente que, para poder hacerlo funcionar debias cargar una mochila-antena de casi 20 kilos. Pues siguio el tiempo, durante los 80s fue cuando nacio el ladrillo. Aquel ladrillo pesaba casi un kilogramo, ofrecía menos de media hora de duración de la batería por cada recarga y se vendía nada menos que en 3,995 dólares. Pero en 1984, nadie se habría atrevido a decir que el aparato era voluminoso o que su precio no estaba justificado por las ventajas que ofrecía. Ese año, muchos consumidores formaron fila para adquirir el primer teléfono celular en cuanto saliera al mercado. Evidentemente, tampoco Rudy Krolopp ve con desdén aquel aparato. Krolopp fue el jefe de diseño del Motorola DynaTAC 8000X. Poco a poco los celulares han ido evolucionando, primero permitiendo el uso de mensajes de texto, despues la incorporacion del internet, hasta estos dias que casi es como tener una computadorsita en la mano.


Por ultimo solo quiero recordarles de que esta es solo la opinion de su servidor, que por favor dejen comentarios, ademas de que no estoy describiendo la historia de lo anterior. Y una pregunta de despedida:

"Estamos viajando muy rapido???

Josh Cobain







jueves, 1 de mayo de 2008

Abonos CHIQUITOS...

Paseaba por mi mente cuando recordé haber comprado un diario donde anunciaba una muy conocida empresa, la venta de varios de sus productos con precios elevados (llegando al punto donde pagarlos al contado es difícil) en abonos cuyo importe no superaba los 50 pesos a la semana.
Pronto la pregunta que cualquier persona podría hacerse en ese momento llego en el momento indicado ¿Cuánto en verdad voy a pagar por dicho producto después de ese tiempo?; si bien es cierto que los pagos semanales no van a afectar mi bolsillo de manera considerable, sí lo van a hacer a un mediano/largo plazo, pues al momento de sumar cada uno de los pagos efectuados durante los larguísimos plazos nos podemos dar cuenta de que en realidad esos pagos minúsculos que prometían hacernos obtener cosas al mínimo costo resultaron en un gasto ya bastante considerable, pues el precio de nuestros productos (que por lo general al momento de terminarlos de pagar se vuelven obsoletos) aumenta en muchas ocasiones a más del doble.
Esta nueva tendencia que las grandes empresas en la venta de productos están llevando a cabo son cada vez más y más fáciles de obtener para cualquier persona, pues, por lo general, no son muchos los requisitos para conseguir este tipo de créditos ya que no se solicita un comprobante de ingresos ni aval y son realizados en cuestión de minutos.
Analicemos cada uno de los elementos de esta formas de compra:
a) Los productos son, de manera general, aparatos electrónicos recién "salidos del horno" pues es común que entre aquellas personas que utilizan esta forma de compra lo hagan por quererlos tener en ese mismo instante ya que son producto de moda, novedad o por simple presunción, motivos sobran.
b) Para los plazos podemos casi de manera inmediata deducir que serán lo bastante extensos como para que 35 pesos por semana junten un total de 4500, lo que complementa al inciso de arriba, ya que al momento de haber terminado de pagar, nuestra compra, por haber sido un producto "nuevo y de lo más moderno", (no con lo cual quiero generalizar) será obsoleto y habrá algo más nuevo que induzca aún más el volver a caer en las "semanalidades".
c) En cuanto a los pagos pues creo que queda más que explícito que son realmente chiquitos y a corto plazo podríamos incluso afirmar que "ni se sienten".
d) Los intereses (ouch!!!), ellos son directamente proporcionales a la duración del plazo de pago, e inversamente proporcionales al grosor de nuestra cartera, si desarrollamos: Mientras más tiempo dure nuestro plazo, más chiquitos son los abonos y nuestra cartera llora más.
La mejor manera de comprar cosas nuevas en tiendas de este tipo, es siempre mejor al contado, pues se evita todo este tipo de problemas al momento de realizar los pagos, ya que las penalizaciones son fuertes y nos pueden llegar a costar más de lo que el producto vale.
Por otro lado, si no se tiene otra alternativa al comprar algo nuevo, lo mejor es sacar un poco esa pena que a algunos invade y preguntar cuál es el costo total de nuestros productos desde el plazo más chico y hasta el plazo más grande, o si aún así no se nos da eso de preguntar, pues lo mejor es que desde nuestra casa, tomemos la calculadora más cercana y sumemos el total de todos los pagos a realizar y reflexionar si en verdad conviene o no hacer la compra. Pensemos que también existen otros métodos de pago, como el sistema de apartado, que no genera intereses y casi siempre son plazos no mayores a 6 meses que garantizan que nuestro producto siga vigente y además como este es entregado hasta que el costo total es completamente cubierto, no hay que preocuparse de que si por alguna razón no podemos continuar pagándolo nos sea retirado y además exista una sobre-penalización que nos repercuta económicamente.
Es siempre una buena opción reflexionar sobre cómo podemos comprar algo y los métodos que existen para pagar, esperamos sus comentarios abiertamente y como dice nuestro blog (y porque me lo demanda mi jefe, jaja) todo esto es ...en mi humilde opinión.
Ricardo Morales
(una disculpa si no publico imágenes, no quiero
saber de casos donde la oferta de la misma les
pareció buena y hayan ido a comprarla).